FARC victimas Colombia. Foto: PanAm Post

Colombia 2017: ¿adiós a las guerrillas?

En el mundo occidental, desde el inicio de lo que podría llamarse la política moderna, la lucha armada ha tenido un lugar como forma legítima de alcanzar el poder y producir cambios estructurales en las sociedades. Este fenómeno alcanzó su punto máximo con los movimientos guerrilleros del siglo XX en América Latina, cuyo eco inspiró mucha solidaridad en Europa. Hoy, el proceso de paz de Colombia puede significar el adiós definitivo a las guerrillas y con ello el cierre de toda una era política en occidente.

Recuento histórico
Gabriel García Márquez dijo alguna vez que la particularidad de Colombia frente a los demás países de América Latina radica en que los conservadores ganaron el debate político del siglo XIX y entraron al siglo XX con el poder en sus manos. A su manera, Gabo describe así los rasgos originarios del Estado colombiano: violento, dogmático y excluyente.

En Colombia jamás tuvo lugar una reforma agraria, elemento común en los países que inician su camino desde una sociedad rural hacia una sociedad industrial urbana. No se abrieron las puertas de la participación democrática a expresiones populares, por el contrario, dichas expresiones fueron perseguidas y sus líderes asesinados, siendo el caso más emblemático el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (9 de abril de 1948), hecho que marcó el punto de inflexión definitivo hacia la guerra. El Estado, capturado por los partidos políticos tradicionales, no supo dar respuesta a las crecientes necesidades de una población urbana en ascenso. La antidemocracia, la violencia política y la ausencia de derechos fueron entonces los principales elementos que dieron pie al origen de las guerrillas en la década del sesenta en Colombia

Años de paz, años de guerra
Además de cinco grandes guerrillas de diferentes cortes políticos e ideológicos (FARC, ELN, EPL, M-19 y Quintín Lame), existieron en Colombia grupos paramilitares (ejércitos privados actuando a favor del Estado y las élites locales, vinculados estrechamente al narcotráfico).

En 1982 el gobierno de Belisario Betancur dio un vuelco total a la forma de negociar con las guerrillas cuando decidió asumir su estatus político, produciendo algunos buenos resultados: desmovilización de tres de las cinco guerrillas más importantes y de todas las más pequeñas y la elaboración de una nueva Constitución Política en 1991.

Desafortunadamente la violencia y los constantes crímenes contra líderes de oposición hicieron que las FARC regresaran en las montañas. Para finales de los 90’s las FARC controlaban el 40% del territorio de Colombia y estaban a punto de tomarse el poder. Pero el Estado logró recomponer sus fuerzas militares y con un fuerte apoyo de EE.UU. y los grupos paramilitares, neutralizó el avance de las FARC, a un costo muy alto: entre los años 1998 y 2010 se produjeron el 70% de las 8 millones de víctimas del conflicto armado.

¿El fin de las guerrillas?
Además de las FARC –con cerca de 7000 miembros–, hoy sobrevive en Colombia el ELN, una federación de grupos de resistencia armada de izquierda que cuenta con cerca de 2000 miembros. El gobierno colombiano llegó a un acuerdo de paz con las FARC y se encuentra en negociaciones con el ELN. De estos dos grupos son las FARC la guerrilla más antigua del mundo, la de mayor capacidad militar en la historia de occidente y la última guerrilla de América Latina que estuvo a punto de tomarse el poder y que cuenta con un proyecto integral de Estado y sociedad.

Los desarrollos tecnológicos, tanto en lo militar como en las comunicaciones, los desarrollos políticos regionales –todas las «revoluciones» en América Latina en el siglo XXI han sido constitucionales–, y los efectos que todo esto produce en la cultura política, impiden que hoy se pueda alcanzar el poder por la vía de las armas. Además, el alto costo humanitario de la guerra y la inaplazable necesidad de cambios profundos en Colombia, hicieron posible que estemos ante el fin de las FARC como guerrilla y posiblemente ante el final de la lucha armada en occidente, poniendo fin también a la Guerra Fría en América si contamos con la normalización de la relación Cuba-EE.UU.

En Colombia el optimismo es alto, pero la realidad sigue siendo bastante compleja. Queda por ver si este es el adiós definitivo a las guerrillas, por mi parte espero que estos procesos de paz sean la oportunidad para que la democracia empiece a saldar la deuda de sus promesas incumplidas en América Latina.

KURSPRESENTASJON POWERPOINT

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Mars 2017

DIEGO MARIN RIOS er masterstipendiat ved NorLARNet-SUM. Han har en bachelor i Latin-Amerika-studier og en bachelor i Historie ved UiO. Han er tidligere leder i Støttegruppen for Fred i Colombia og har vært aktuell i debatten rundt Colombias fredsprosess som foredragsholder og forfatter. Diego var i Colombia mellom desember 2016 og mars 2017 som akademisk medarbeider ved Universidad Nacional de Colombia da han bl.a. fikk besøke flere av FARCs demobiliseringsområder.

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